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ENTENDIENDO EL MERCADO MONETARIO | Silver Cloud Advisors
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ENTENDIENDO EL MERCADO MONETARIO

ENTENDIENDO EL MERCADO MONETARIO

El dinero, al igual que cualquier otro bien en la economía, se rige por la ley de la oferta y la demanda. La gran diferencia con otro tipo de bienes es que el dinero es generalmente usado para comprar otros bienes.  Si existe un exceso de oferta de pesos en la economía (dada la demanda), su precio cae, o lo que es lo mismo, pierde poder adquisitivo, generando un aumento de precio de todos los demás bienes de la economía.

Otra característica distintiva, a diferencia de la fabricación de otros bienes, es que el dinero solo puede ser creado o emitido por la autoridad monetaria (Banco Central) por lo tanto los gobiernos pueden estar tentados a “fabricar dinero” para financiar abultados gastos públicos sin tomar en cuenta las consecuencias negativas que esto trae en el tiempo. Es por ello que los Gobiernos tratan de ser responsables con el manejo de la emisión monetaria.

En la Argentina parece ser que esto ha sido la excepción más que la regla. Para graficar la relación directa que existe entre emisión de dinero e inflación, analizamos el periodo que va desde octubre de 2010 a septiembre de 2018. En ese periodo la oferta monetaria (circulante en poder del público y los bancos, más los depósitos de los bancos en el BCRA), aumentó 794% pasando de $142.000 mill a $1.270.000 miles de millones. Representa una tasa anual de expansión compuesta del 32%. En el mismo periodo, tomando como referencia de índice de precio el publicado por la provincia de San Luis (indicador que nunca tuvo interrupciones y era tomado como referencia válida cuando el INDEC estuvo intervenido), los precios acumularon una suba de 736% representado una tasa de interés compuesta anual de 31%.

Analizando más en detalle, y entendiendo cómo funciona el mercado monetario, podremos comprender mejor el comportamiento inflacionario de este último tiempo y el fundamento de la adopción del nuevo esquema monetario de crecimiento cero de la BM por parte del BCRA.

En el siguiente gráfico se observa el promedio móvil de 30 días de la BM y el M1 (la suma de circulante en poder de público más cuentas a la vista). Este agregado se puede interpretar como la demanda de dinero por parte del público, siendo la BM la oferta de dinero.  Como podemos observar, existe un enorme gap entre el crecimiento de la oferta y el crecimiento de la demanda de saldos monetarios.

Por otro lado, también se puede ver a finales de julio la caída estrepitosa que sufrió la demanda de dinero que disparó la aceleración de la inflación reciente. A finales de diciembre la BM venía creciendo al 20% anual y para septiembre ese aumentó se aceleró al 45% anual. Por eso, no es de sorprender que los índices de inflación para este año finalicen entorno a esa cifra.

La caída en la demanda de dinero principalmente se debió a un aumento en la desconfianza en el manejo monetario, y una disparada en las expectativas de inflación (recordemos cuando el 28D se lo obliga a Sturzenegger a bajar la tasa de interés en el momento de un proceso de aceleración de la inflación). Todo esto coincidió con salto cambiario finalizando en una devaluación del 50% del peso.

Aún no se ve una recuperación de la demanda de dinero por parte del publico y sobran aún bastantes pesos. Por lo tanto, no creemos que las tasas puedan disminuir muy por debajo de los niveles que las estamos viendo actualmente. Es altamente probable que con el apretón monetario que esta llevando a cabo el Banco Central empecemos a ver una desaceleración de la inflación, pero deberíamos poder ver también una recuperación de la demanda de dinero en la medida que las expectativas inflacionarias caigan.

Para que siga bajando la tasa de interés es clave que las expectativas de inflación también disminuyan. De esta manera se necesitará una tasa de interés nominal menor para mantener la tasa real constante. Caso contrario seguiremos con tasas muy elevadas que tanto perjuicio traen a la economía real por el encarecimiento del costo financiero que sufren las empresas y las familias. El ejemplo más claro está en que las elevadas tasas de interés pagadas por el BCRA mediante las Leliqs, induce a los bancos a invertir sus saldos monetarios, encarece el crédito y reduce la inversión privada. También, estas tasas incentivan a los agentes a aumentar su demanda por activos en pesos como las Lecaps, plazos fijos, etc. (disminuir la demanda de dólares) pero a la vez se corre el riesgo de volver a atrasar el tipo de cambio con el perjuicio que ello trae sobre el sector transable, y la volatilidad que genera cuando los dueños de estos fondos deciden dar vuelta sus posiciones abruptamente y dolarizarse.

Javier Salvucci
Research Silver Cloud