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Resumen de Diciembre | Silver Cloud Advisors
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Resumen de Diciembre

Resumen de Diciembre

Diciembre se asemejó a una de las peores pesadillas que nos tocó vivir en mercados financieros, luego de la crisis subprime y la quiebra de Lehman Brothers. La enorme volatilidad se apoderó de los precios.

Luego de un veranito generado por la tregua entre EEUU y China durante el G20 celebrado en Argentina, repentinamente las cotizaciones entraron en una especie de caída libre, alimentando todo tipo de especulaciones y rumores.

En términos técnicos podía pensarse que el mercado realizaría un recorte de precios, pero nadie imaginó la violencia y la magnitud de éste. En diciembre el SP500 tuvo una pérdida del 16%, el Dow Jones 12% y el Nasdaq, que fue el más castigado, con una caída de 17%. Para ponerlo en perspectiva fue el peor diciembre desde la Gran Depresión, siendo la peor contracara del típico rally de navidad.

Se generaron varias alertas en algunos indicadores de mercado que dejan un manto de dudas y preocupación entre los actores del mercado.

Las dudas que emergieron en los inversores acerca de la salud de la economía americana, el ciclo mundial de crecimiento, el timing de la FED, la desaceleración china, la impronta de Trump para dirigir los destinos del país del Norte y sus arrebatos en política comercial, entre otros, elevaron al máximo el denominado Risk off de los inversores y la ola vendedora arrasó con todo. Las críticas directas del presidente Trump hacia la Fed son un claro ejemplo: había señalado que la autoridad monetaria estaría subiendo demasiado rápido las tasas de interés, y con menos delicadeza, señaló que el único problema que tenía la economía americana era la Fed. Las tasas de interés no son ajenas a todo este escenario, y algunos indicadores señalan fuertemente que la economía americana podría entrar en recesión en los próximos trimestres. Creemos que este proceso aún no finalizó y el inversor debería mantener mucha cautela a la hora de decidir invertir. Es clave el comportamiento del SP500. Los niveles de 2350-2300 deberían ser soportes por respetar si pensamos en alguna recuperación, caso contrario la baja podría profundizarse aún más.

El mercado doméstico no fue ajeno a estas circunstancias y deja atrás uno de los peores años en términos económicos y financieros: El peso sufrió una devaluación del 50%; la inflación cerrará el año en el orden del 48%; la tasa de interés de referencia en el 60% (habiendo tocado un valor máximo de 74%) y el nivel de actividad cayó en un nivel del 3,5%. El dólar fue el protagonista, con una suba en su precio en pesos del 104%, lo que exacerbó la volatilidad cambiaria y financiera. Juntamente con la caída del PBI y la suba de los precios aumentaron la pobreza y la indigencia. Finalmente, el tan postergado ajuste macroeconómico de los terribles desequilibrios heredados (y algunos nuevos autogenerados por este Gobierno) se dio sin gradualismo y quedó a cargo del protagonista menos deseado, el mercado.

La contracara de todo este escenario de severo ajuste será un menor déficit fiscal primario (compromiso del 2,7% de recorte para el 2018) y una caída en el déficit de cuenta corriente (recordando que había llegado a 5% del PBI) que permitirán arrancar un 2019 con un poco más de orden macroeconómico. Por primera vez la política monetaria y la fiscal siguen una misma dirección, no están contrapuestas ni una se carga todo el peso del ajuste (como sucedía en la era Sturzenegger al frente del BCRA). Hay que recordar que todo esto se encaró bajo el paraguas y supervisión de un acuerdo por USD 57.000 millones con el FMI que permitió obtener fondos para hacer frente al pago de deuda, por lo menos hasta principio del 2020.

Creemos que hubo tres factores que habría que destacar para explicar la situación a la que arribó Argentina:

Primero, pensamos que el gobierno actual no encaró un proceso claro de comunicación de la verdadera herencia recibida que hubiera permitido que la población tuviera en claro la gravedad del asunto y los desafíos que se tenían por delante.

En segundo lugar, existieron factores externos no esperados que agravaron mucho la situación, como fue la perdida de la cosecha gruesa por sequía por un valor estimado en USD 7.500 millones y la interrupción repentina de la entrada de flujo de capitales hacia mercados emergentes (sudden-stop), en donde nuestro país fue de los más afectados por presentar elevados estándares de riesgos (al igual que Turquía). Con los mercados de créditos virtualmente cerrados a nuestro país se le hacía imposible seguir financiando el déficit de cuenta corriente lo que impulsó una fuerte devaluación del peso y la entrada en escena del FMI como prestamista de última instancia.

Por último, los desaciertos en materia económica (como el gradualismo económico financiado casi exclusivamente con deuda -una estrategia que contenía un alto nivel de riesgo y su fracaso podía generar un enorme problema económico, como finalmente sucedió-). Esta estrategia también exacerbó los desequilibrios al generar un atraso cambiario y una acumulación enorme de pasivo en BCRA que aumentó fuertemente el déficit cuasi fiscal.

Hacia adelante los desafíos son importantes. Creemos que con urgencia se debería buscar una solución a los pasivos remunerados del BCRA (Leliqs) ya que ponen un freno a la caída en la tasa de interés y por lo tanto a la tan ansiada recuperación económica. Luego, enmarcar una serie de reformas (laboral, previsional, impositiva, etc.) que permitan crear un ambiente más amigable para la inversión y por esa vía empezar a recuperar actividad. Es clave la caída del riesgo país, que en la medida que estas reformas se encaren, va a reaccionar positivamente.

Javier Salvucci y German Bertossa- Research Silver Cloud